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Computer Vision en las Empresas

La rama de la inteligencia artificial dedicada a entrenar la ‘vista’ de las máquinas es cada vez más sofisticada. Supera la capacidad de los humanos para distinguir a una persona de otra. En BBVA ya se usa para verificar la identidad de los usuarios para pagar sus comidas en restaurantes. Pero, ¿cómo funciona?

La visión artificial (o ‘computer vision’) es la tecnología que permite que un programa informático interprete la información presente en una imagen, por ejemplo, para registrar los datos de una tarjeta de crédito o un DNI al escanearlo. Esta tecnología está detrás de la capacidad de Facebook para etiquetarte en fotos en las que cree que apareces o en la de Snapchat para determinar dónde está el rostro de las personas para situar un filtro de perrito. La visión artificial también es responsable de la habilidad de los coches autónomos para ‘ver’ lo que hay en la carretera y esquivar los obstáculos.

En definitiva, esta tecnología permite crear aplicaciones que usan los datos de los píxeles de una cámara para identificar objetos e interpretar espacios. Las aplicaciones son interminables y las más sencillas llevan aplicándose desde hace décadas. Pero gracias a los avances en aprendizaje automático (o ‘machine learning’) en los últimos años se han popularizado otro tipo de aplicaciones más complejas y cuya fiabilidad supera ya a la de los humanos. Un ejemplo es el sistema biométrico que se utiliza desde junio de 2018 para facilitar el pago a los usuarios que comen en el restaurante Central en Ciudad BBVA, la sede del banco en

Madrid. Para pagar con este sistema, los usuarios tan solo tienen que situarse con su bandeja frente a un dispositivo equipado con cámaras junto a las cajas registradoras. El sistema basado en inteligencia artificial identifica el rostro del cliente —previamente registrado en el sistema—, verifica que el usuario lleva un menú en su bandeja y realiza automáticamente el cargo en su tarjeta.

El sistema reduce hasta cinco minutos el tiempo que tardan los usuarios en pagar su comida en el restaurante Central, que cada día acoge a una media de 2.000 personas en un periodo de tan solo dos horas.

En este caso, lo que hace la máquina es llevar a cabo una comparación automática entre la persona que va a pagar y todas las personas que “pueden pagar”, es decir, que están registradas en el sistema previamente. Si el sistema “reconoce” al usuario, y verifica que tiene un menú completo, le permitirá pagar mediante la tarjeta que tiene registrada en la aplicación. El proceso entero se completa en cuestión de segundos.

Un sistema pionero

El sistema de BBVA cuenta, por un lado, con una cámara que reconoce la identidad de los usuarios y, por otro, una segunda cámara que identifica que el cliente lleva un menú en su bandeja para poder hacer efectivo su pago. Mientras que las caras de las personas responden a un patrón similar, los alimentos dispuestos en la bandeja varían enormemente: el comedor de BBVA ofrece más de 15 menús distintos, y además cada persona tiene libertad para distribuir los elementos como quiera.

Por este motivo, el desarrollo del sistema supuso “todo un reto” a nivel tecnológico que los expertos resolvieron a base de ingenio y una gran cantidad de datos. A las imágenes que recopilaron de las bandejas del comedor, sumaron más de dos millones de imágenes de bandejas “sintéticas” para entrenar al sistema creadas por ellos mismos partiendo de la disposición y orientación que tenían las originales. “Las compusimos aleatoriamente en un pequeño estudio cinematográfico combinando todo tipo de variaciones de colores y elementos para generar más ejemplos con los que entrenar y robustecer el sistema”.

Para robustecer el sistema, los responsables del proyecto crearon bandejas artificiales para entrenar al sistema a reconocer el máximo posible de combinaciones.

Pero además, de cara al comercio, estas nuevas soluciones permiten ofrecer promociones directas a los clientes —siempre con su consentimiento— a través de la ‘app’, como la obtención de un café gratis con la comida, o de descuentos al alcanzar un determinado número de pedidos 

Para ‘pagar por la cara’ los usuarios tan solo tienen que situarse unos segundos frente a las cámaras para que el sistema reconozca su rostro.

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